Para publicación inmediata 21 de octubre de 2024
Contacto: Mark Eller
Director de Marketing y Comunicaciones de Leave No Trace
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Los huracanes Milton y Helene han afectado gravemente a gran parte de la costa del Golfo y a la belleza natural de los Apalaches. Aunque muchos de nosotros nos sentimos atraídos por explorar estas zonas y evaluar los daños de primera mano, es crucial recordar que los paisajes tras una catástrofe suelen ser peligrosos para las personas que consideran estos lugares su hogar y que las cualidades naturales que los hacen especiales son frágiles.
Con 30 años de experiencia en la protección de espacios naturales, No Deje Rastro está en condiciones de ofrecer consejos prácticos. A continuación se explica por qué es esencial mantenerse alejado tras una catástrofe y cómo los 7 Principios de No Deje Rastro pueden ayudar a apoyar lugares preciados durante su recuperación.
Peligros ocultos en zonas dañadas
Después de cualquier desastre natural importante -ya sea un huracán, un incendio forestal o una inundación-, los parques, senderos y playas están plagados de peligros ocultos que los hacen inseguros para la exploración. Aunque una zona parezca transitable a primera vista, los peligros suelen acechar fuera de la vista:
- Desprendimientos y erosión Los suelos saturados pueden ceder inesperadamente, provocando desprendimientos que pueden arrastrar a los excursionistas. Esto no solo daña los senderos, sino que pone en peligro la vida de los visitantes.
- "Hacedores de viudas" Por encima de la cabeza Los árboles débiles o dañados y las ramas colgantes, conocidas como "widow-makers", pueden caer sin previo aviso. Incluso una ligera brisa puede desprender restos y poner en peligro a cualquiera que se encuentre debajo.
- Senderos sin señalizar Muchos senderos pierden marcadores y señales cruciales tras las inclemencias del tiempo, lo que provoca desorientación o extravíos en zonas peligrosas como las inundables.
- Daños en las infraestructuras Puentes, paseos marítimos y vallas pueden haber sido arrastrados por las aguas o haberse debilitado, haciendo intransitables caminos que antes eran fiables.
- Fuentes de agua sospechosas Mucho después de que las aguas superficiales se hayan retirado, los suministros de agua subterráneos pueden seguir en peligro. Si la inundación es un problema conocido, consulte a las autoridades locales sobre la seguridad del agua.
Como entusiastas de las actividades al aire libre, somos responsables de protegernos y evitar ejercer una presión adicional o innecesaria sobre los recursos locales. Esto está directamente relacionado con el Principio nº 1: Planificar con antelación y prepararseque nos recuerda que debemos investigar las condiciones actuales y comprender que algunas zonas pueden no ser seguras o accesibles tras una catástrofe natural. Aventurarse en paisajes inestables sin la información adecuada es irresponsable y puede poner en peligro a los primeros intervinientes.
Respetar las comunidades locales
Tras una catástrofe natural, los equipos de primera intervención y los trabajadores de emergencias locales se ven obligados a prestar servicios esenciales: rescatar a los residentes, restablecer el suministro eléctrico y mantener la seguridad en las carreteras. En las zonas de montaña, el riesgo de sufrir lesiones o perderse aumenta exponencialmente, lo que significa que los visitantes recreativos pueden necesitar ayuda para el rescate. Cada llamada para un rescate en zonas de montaña desvía la atención y los recursos de los esfuerzos críticos de recuperación en otros lugares, y es importante recordar que cuando los recursos disminuyen, puede que no haya rescates en zonas de montaña disponibles.
Esto está directamente relacionado con Principio nº 7 de No Deje Rastro: Sea considerado con los demás visitantes. En tiempos de crisis, los "visitantes" no son sólo otros excursionistas o turistas, sino también las comunidades locales y el personal de emergencias. Si nos mantenemos alejados de las zonas peligrosas, respetamos las necesidades de los primeros intervinientes, asegurándonos de que puedan centrarse en salvar vidas sin la carga añadida de rescates evitables. Además, dar a las comunidades y a la naturaleza el espacio que necesitan para recuperarse sin las prisas de los visitantes puede suponer una gracia muy apreciada en un momento en que las catástrofes naturales son traumatizantes para los residentes y los primeros intervinientes, que experimentan la devastación de primera mano.
Los ejemplos históricos nos recuerdan lo precarias que pueden ser estas situaciones:
- Tras los incendios forestalesde 2016 en las Montañas Humeantes, donde los fuertes vientos propagaron el fuego de forma impredecible, muchos senderos siguieron siendo peligrosos durante meses debido a árboles debilitados, sistemas radiculares quemados y laderas inestables. Los excursionistas que se aventuraron demasiado pronto se enfrentaron a riesgos por la caída de escombros y rutas mal señalizadas.
- En 2019, tras unas inundaciones que batieron récords en el Medio Oeste, algunas partes de los parques estatales de Nebraska permanecieron cerradas durante casi un año debido a senderos sumergidos, orillas erosionadas e infraestructuras colapsadas. A pesar de estos peligros, algunos visitantes intentaron acceder a estas zonas antes de tiempo, lo que provocó rescates adicionales y una mayor presión sobre unas autoridades locales ya desbordadas.
También hay estudios de casos tras huracanes. Tras el huracán Harvey en 2017, los visitantes de la costa de Texas se vieron atrapados en inundaciones secundarias inesperadas, lo que obligó a los socorristas a realizar rescates peligrosos. Del mismo modo, tras el tsunami del océano Índico de 2004, los socorristas tuvieron que ayudar a los viajeros que subestimaron los riesgos posteriores al desastre, desviando los esfuerzos de la recuperación local. Tras el huracán Katrina en 2005, las labores de restauración incluyeron ayudar a recuperar la salud de la pesca, los lugares de recreo y otras industrias basadas en ecosistemas.
Cada uno de estos casos nos recuerda que la recuperación lleva su tiempo y que precipitarse a las zonas dañadas sólo empeora la situación para los visitantes y el proceso de recuperación. Y es que los beneficios de seguir correctamente las directrices para visitantes tras una catástrofe pueden resultar muy valiosos para las comunidades.
Cómo ayudar a los parques y senderos dañados
Aunque mantenerse alejado es la opción más responsable, hay muchas formas de ayudar a estos queridos lugares a recuperarse, tanto ahora como en el futuro:
- Hazte voluntario cuando sea seguro: Muchas organizaciones, como Leave No Trace, servicios de parques locales y organizaciones sin ánimo de lucro, organizan actividades de recuperación y limpieza de senderos. Apuntarse a estas actividades una vez que las zonas se consideran seguras es una forma tangible de retribuir.
- Practicar un turismo regenerativo:Más allá de simplemente minimizar nuestro impacto en el medio ambiente, el turismo regenerativo busca mejorar las zonas que visitamos, asegurando que nuestra presencia contribuya activamente a la curación y mejora de estos paisajes. Una vez que es seguro, los voluntarios pueden ayudar a restaurar las zonas dañadas, plantar vegetación autóctona y reconstruir la infraestructura de los senderos, dejando el paisaje en mejor estado que antes del desastre.
- Done a los esfuerzos de conservación: La ayuda económica es fundamental. Las donaciones a grupos dedicados a la conservación, restauración y protección de la fauna pueden acelerar los esfuerzos de recuperación.
- Siga las actualizaciones sobre la recuperación: Manténgase informado siguiendo las actualizaciones de los parques locales, las autoridades recreativas y las organizaciones de conservación sobre cuándo será seguro volver a visitar las zonas. Suelen ofrecer orientación específica sobre cómo y cuándo pueden ayudar los voluntarios. Busque organizaciones acreditadas para donar su tiempo y recursos en lugar de molestar a los miembros de la comunidad con peticiones de ayuda.
- Corre la voz: Como defensores de la recreación responsable al aire libre, debemos educar a otros sobre la importancia de permanecer fuera de los senderos y playas durante los esfuerzos de recuperación. Comparta este mensaje con sus contactos y anime a los demás a dar tiempo a estas zonas para que se recuperen.
La naturaleza necesita tiempo para sanar
El atractivo de la naturaleza tras una catástrofe es comprensible: es natural querer ver cómo han quedado nuestros queridos senderos, playas y parques. Pero si nos mantenemos alejados, damos a estos ecosistemas el tiempo y el espacio necesarios para regenerarse y recuperarse, libres de tensiones adicionales. Cuando regresemos, disfrutaremos de paisajes más sanos, seguros y resistentes.
Seamos pacientes, responsables y amables con los lugares que tanto nos dan.

